En este artículo vamos a contestar unas de las preguntas que más veces nos llegan a preguntar  como Abogados penalistas, como es, si se puede o no retirar una orden de protección.

Lo primero de todo debemos de entender, como se llega a poner una orden de protección o alejamiento.

Muchas veces es la propia víctima la que denuncia unos hechos harta ya de tanto maltrato físico o psicológico.  En estos casos el mecanismo judicial se pone en marcha, y llaman al abogado de guardia de Violencia de género, y se establece en el Juzgado una orden de protección a favor de la víctima de violencia de Género.  Muchas veces ese mecanismo se activa porque unos policías ven que se está cometiendo un delito en plena calle, o los vecinos llaman a la Policía porque están escuchando ruidos sobre una pelea. Ambos supuestos terminan en el Juzgado de Guardia estableciéndose una orden de protección.

Una vez entendido esto, debemos de aclarar una cuestión importante, que para todos los Abogados es fácil de entender, pero para la gente que no ha estudiado derecho le cuesta (como es normal) algunas veces, y es necesario entender para saber la dificultad que entraña quitar una orden de protección.

Si alguien comete un delito, no es lo mismo que alguien deje a deber una cantidad a otra personal. Cometer un delito es Penal, y deber algo a alguien es una cuestión de derecho Civil. Esa diferencia es fundamental, pues mientras alguien puede perdonar que te deban una cantidad de dinero y no querer reclamarlo; por otro lado el Estado, a través de los Jueces y fiscales, no pueden dejar pasar que alguien que ha cometido un delito salga libre porque la victima lo quiera perdonar al agresor o agresora. Darse cuenta que si esto fuera así, muchos delitos se perdonarían por dinero ( te doy 6.00 euros, si no me denuncias) para esto sirve entre otras muchas cosas el Fiscal, para velar que todos los delitos se enjuicien y se castiguen. Una vez entendido esto, sabremos que aunque la victima quiera perdonar, quiera quitar la denuncia, allí estará siempre un Fiscal para seguir acusando. Y es por eso que quitar una orden de protección o una orden de alejamiento es muy difícil.

No obstante se puede intentar de la siguiente forma:

Se necesitaría que nuestro abogado pidiera al juzgado que la víctima del delito, ( en muchos casos la mujer) volviera a declarar, y en esa declaración dijera que no tiene mido del supuesto agresor, y que en la anterior declaración estaba muy nerviosa y que agrandó lo que ocurrio (puesto que en la gran mayoría de los casos se conceden órdenes de protección porque la mujer tiene miedo y porque existe un riesgo de que el agresor tome medidas contra  la víctima; es decir no en todas las violencias de genero se conceden órdenes de protección)  una vez hecha esta declaración, se la pasaran al Fiscal, para que decida si quiere quitar la orden de protección. Lo más seguro es que el Fiscal no quiera, pues sería dejar a una mujer bastante desprotegida, y sobre todo porque sería ir en contra de sus actos de hace una semana, o un mes o cuando se haya dado la orden de protección. Cuando el juez vea que el fiscal dice que no, lo más seguro es que dicte una resolución que diga que no la quita; es en ese momento en el que esa resolución que dicta el Juez y que dice que no, tengamos que recurrirla, mediante un recurso bien fundamentado por un abogado penalista y bien argumentado, para que así de verdad nos la quiten.

La razones por las que se puede quitar órdenes de protección pueden ser muchas, y podríamos entrar en valoraciones sociales y psicológicas, como dependencia de la mujer al hombre, o incluso mujeres que están embarazadas y quiere que su pareja estén cerca durante el periodo de embarazo etc…