El pasado Jueves me tocé defender un asunto, en el que a un cliente, le imputaban un delito de Obstrucción a la justicia. En este sentido, uno de los dos Juzgados que existían en la población donde se llevó a cabo la Investigación, decía que mi cliente imputado no se había personado a declarar como testigo en otro el otro Juzgado y por eso, en el Juzgado donde supuestamente donde debería de haber declarado como testigo, cogió y le abrió un procedimiento de obstrucción a la justicia.

Lo primero que debe de hacer un buen abogado penalista es estudiar la situación general, ver como es el cliente. Las primeras aproximaciones y líneas de defensa que se me ocurrió fue la siguiente: Ir a ver en el expediente donde se supone que debía de haber declarado como testigo, si de verdad fue citado correctamente. Y efectivamente estaba citado. Por lo que no tarde, en pedir que se portará al caso que estábamos defendiendo, la declaración de mi cliente en el otro procedimiento. Y de esta forma conseguir la absolución.  Otras posibles estrategias que podrían haber servido era alegar que el cliente no había recibido comunicación, o que se encontraba malo, o que había cambiado de domicilio porque se había ido a vivir con su pareja.

Realmente no hizo falta porque en este caso, había sido un simple fallo del Juzgado, pues mi cliente si había ido a declarar.

Para terminar os dejo el artículo concreto que habla sobre el delito de obstrucción a la justicia:

Artículo 463:

El que, citado en legal forma, dejare voluntariamente de comparecer, sin justa causa, ante un juzgado o tribunal en proceso criminal con reo en prisión provisional, provocando la suspensión del juicio oral, será castigado con la pena de prisión de tres a seis meses o multa de seis a 24 meses. En la pena de multa de seis a 10 meses incurrirá el que, habiendo sido advertido, lo hiciera por segunda vez en causa criminal sin reo en prisión, haya provocado o no la suspensión