Normalmente el delito de coacciones y amenazas suelen ir de la mano. Se trata de dar unas nociones básicas sobre estos dos delitos, para cuando seamos víctimas de sepamos lo básico para poder denunciar, y poder aportar  a nuestro abogado penalista las pruebas.

Esta misma mañana me han llamado para asistir a una víctima de Violencia de género.

En primer lugar, he de decir que lo que voy a describir me pasa mucho;

En un primer momento cuando hago la asistencia en el Juzgado, intento siempre guardar la calma, y muy importante tranquilar a la víctima, pues ya es mucho con lo que está pasando. Normalmente casi siempre la encuentro al lado de un hijo mayor de edad. Y dependiendo del Juzgado al que me enfrento acompañado de un agente  de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado.

Lo primero de todo al preguntar qué es lo que ha ocurrido, siempre se me describe unas situaciones, que no digo que no sean socialmente mal vistas, pero que en la mayoría de las ocasiones no revisten carácter de delito. En este sentido, y por poner un ejemplo, una mujer me contaba que su ex pareja iba a llamarla al timbre y que la perseguía, incluso que a veces pegaba voces, pero ella no se acordaba de ningún tipo de insulto. Y eso es importante porque parece que lo que nos pasa en la calle, y estas situaciones que parecen muy graves, los jueces están hartos de ver cosas muy importantes y graves en los juzgados, por eso es importante saber cómo transmitir estas cuestiones al juez;

En ese sentido, el delito de coacciones consiste en: que una persona no deja en paz a otra, y que continuamente la acosa; no hace falta más, hay una artículo que castiga estos hechos, es el artículo 172 ter del código Penal lo castiga; no hay que decir que nos han pegado, ni decir que nos insulta si esto no ha sido así; y esto pasara igualmente si el agresor lo que hace simplemente es intentar establecer contacto con la victima continuamente a través de cualquier comunicación o de terceras personas, ya está, no hace falta más y con eso se puede empezar a acusar de un delito de coacciones a  una persona.

En cambio el delito de amenazas, consiste en el anuncio mediante palabras de causarle a otro un mal que a raíz de eso produzca en la persona a la que se le está amenazando un sentimiento de intimidación o amedrentamiento. En esto consiste básicamente el delito de amenazas.

Para entender mejor el delito de amenazas podemos hacer el siguiente esquema básico:

  • Si alguien amenaza a un amigo, o un tercero, conocido, es un delito leve de amenazas
  • Si el alguien amenaza de modo leve a su mujer, novio, pareja o ex pareja, es un delito de amenazas de género.

Bien sabido esto, también es importante saber, que aunque nuestra declaración es importante, más peso le daremos si aportamos algunos testigos, algunos vecinos, amigos que hayan visto este acosamiento continuamente, y si es a través del correo, mensajes, no debemos de borrarlo, pues podemos aportarlo al juicio, y  serán la prueba más contundente para poder ganar el caso.