Este modelo nos vale de base para poder plantear un recurso de apelación contra un Auto que deniega un permiso penitenciario; En rojo viene lo que tenemos que sustituir. Los argumentos debemos de adaptarlo un poco al caso que tenemos encima de la mesa, aunque el 70% es utilizable.

JUZGADO DE VIGILANCIA PENITENCIARIA N º 1 DE CASTILLA LA MANCHA, SEDE CIUDAD REAL.

PROCEDIMIENTO GENÉRICO PONER NUMERO DEL PROCEDIMIENTO

 

AL JUZGADO DE VIGILANCIA PENITENCIARIA Nº 1DE CIUDAD REAL

JESÚS SÁNCHEZ MIGALLÓN MILLÁN, Abogado del Ilustre Colegio de Abogados de Ciudad Real, con número profesional 2790 en nombre y representación de D. NOMBRE DEL INTERNO, interno en el Centro Penitenciario de Herrera de la Mancha, y cuyas demás circunstancias personales ya constan en el expediente penitenciario, representación que ostento en virtud de designación provisional efectuada por el Ilustre Colegio d Abogados de beneficio de asistencia Jurídica Gratuita, con fecha de PONER FECHA que se acompaña como documento nº1 (resolución provisional del Ilustre Colegio de Abogados de Ciudad Real) ante el Juzgado respetuosamente comparezco y como mejor proceda en Derecho

DIGO:

Que por medio del presente escrito vengo a formular, en tiempo y forma RECURSO DE APELACIÓN contra el Auto dictado por este Juzgado al amparo del artículo 795 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal a fin de que sea concedido el permiso a mi representado. Todo ello en base a las siguientes

ALEGACIONES

PRIMERA.-

Que mi defendido lleva internado desde el PONER FECHA y en el Centro Penitenciario Herrera de la Mancha.

SEGUNDA

Que ha cumplido el tiempo estipulado legalmente para la obtención del permiso es decir el ¼ de la condena. No sólo eso sino que ha cumplido las ¾ partes de su condena, y por tanto más del tiempo estipulado legalmente para la obtención del permiso establecido que está establecido en ¼ parte de la condena.

TERCERA.-

En el informe de conducta emitido por el centro penitenciario, no sólo se corroboran estos hechos, indicando la participación activa en algunas de las diferentes actividades que se desarrollan en el mismo. Debemos de poner de manifiesto que D. NOMBRE DEL INTERNO es Monitor de un curso de Cerámica, impartiendo el mismo como docente a los diferentes internos que se interesan por esta actividad. Además de realizar deportes dentro del centro penitenciario.

 

CUARTA.-

Por otro lado y como ya se pone de manifiesto en el informe y valoración social  del centro penitenciario; NOMBRE DEL INTERNO , tiene una normalización y gran vinculación familiar. Habida cuenta de que en el exterior se encuentra su esposa, NOMBRE DE LA ESPOSA ; Y como no, sus dos hijos de PONER LOS AÑOS DE LOS HIJOS. PONER NOMBRE DE LA ESPOSA ha manifestado su apoyo incondicional al PONER NOMBRE DEL INTERNO, le apoya económicamente desde su ingreso en prisión y tiene un contacto directo y continúo con él. Además debemos dejar constancia que PONER NOMBRE DEL INTERNO no ha sido condenado por ningún delito en el ámbito familiar. En el mismo informe de Valoración social destaca la fuerte cohesión social que tiene con su familia; cuenta con aval y apoyo familiar a efectos de permiso.

QUINTA.-

Que el auto que se recurre, es de fecha PONER FECHA  por el que se desestimaba el recurso de reforma planteado por el interno, cuyos razonamientos se remiten al auto PONER FECHA por no alegar hechos y fundamentos nuevos en el recurso de Reforma, por ello debemos de tener en cuenta el razonamiento de éste auto.

Los argumentos que se esgrimen en el auto el cual recurrimos, dicho sea con el debido respeto y en estrictos términos de defensa, son los siguientes:

  1. Que aun cumpliendo los requisitos de haber cumplido las ¼ de la condena y ser clasificado en segundo grado el interno carece de la confianza necesaria como para ser merecedor de un permiso, por haber sido sancionado como autor de tres faltas muy graves y graves, las cuales han sido recientemente canceladas.

En este sentido hay que resaltar que una vez que han sido canceladas – las faltas- el penado se sitúa en la misma situación que si no las hubiese cometido. Sí que es cierto que podemos tomarlas como influencias negativas, ahora bien, a efectos de permisos, libertad condicional, salidas programadas y beneficios penitenciarios no se puede alegar mala conducta si las sanciones han sido canceladas, tal como es el supuesto que nos atiende.

Alude también el auto, un mal uso del permiso solicitado, así como riesgo de quebrantamiento dada su trayectoria delictiva, su gravedad y su reiteración.

Debemos de recalcar que la sospecha de un mal uso de un permiso se apoya en datos no fiables, porque entraríamos en el terreno de la futurizacion, de las adivinanzas, es decir, de lo que podría ocurrir. No es predecible o por lo menos muy difícilmente predecible un comportamiento negativo para la preparación de la vida en libertad de una persona. ¿En que puede consistir un mal uso de un permiso? Este extremo debería concretarse, porque es difícil de imaginar situaciones en libertad que fueran más perjudiciales y destructoras que la vida en la cárcel.

No podemos dejar de olvidar que con la denegación del permiso, se puede estar negando la reinserción de quien busca, quiere y pide una oportunidad cuya denegación puede ser causa de desmoralización y derrumbamiento psíquico. Por ello, si los riesgos del mal uso del permiso son controlados o reducibles al máximo, el permiso debe concederse en condiciones tales que lo conviertan en un valioso instrumento de reinserción, en un acto de impulso de la autoestima y el sentido de la responsabilidad y en un paso inicial de marcha hacia la libertad.

Si la persona presa hace mal uso del permiso será su responsabilidad (AAP, SECCION 5ª 762/2000 de 8 de Junio), pero las consecuencias negativas a la reinserción que pueda tener su denegación son responsabilidad exclusiva del Tribunal que tiene que decidir sobre el recurso del permiso. De manera que, cumplidas las finalidades retributivas y de prevención de la pena, no tiene derecho a negarse a incrementar las posibilidades de reinserción entendida, en el moderno y democrático sentido del artículo 59 de la Ley Penitenciaria como capacidad de vivir en libertad con respeto a la ley Penal.

Tampoco cabría indicar como motivo para la denegación de un permiso la gravedad del delito cometido, porque supondría un criterio de desigualdad no recogido por el legislador. La conducta típica realizada fue ya penada en el marco del derecho penal junto con las pautas de individualización de las penas que permitió fijar la extensión temporal de la pena de prisión, por lo tanto no es regla idónea para definir los espacios de libertad en el seno de la ejecución penitenciaria.

Además que la gravedad del delito no aporta información útil en el momento final de la condena, como es el caso que estamos analizando.

Tampoco la reincidencia, ya que precisamente en razón de la gravedad de los hechos se impone la duración más o menos larga de la condena.

SEXTA.- 

Que la resolución judicial que aquí se recurre quebranta el derecho a la tutela judicial efectiva –art. 24.1 CE–, en el ejercicio de los derechos e intereses legítimos de mi defendido originando una grave indefensión. Ello en base a las siguientes alegaciones:

  1. El sistema de cumplimiento de las penas privativas de libertad es el de individuali­zación científica, a fin, como dice la exposición de motivos y el articulado de la Ley pe­nitenciaria, conseguir, a través del tratamiento, la reeducación del penado. En la LOGP, se describen minuciosamente las características del tratamiento y los principios que lo deben inspirar –arts. 62 y 63 LOGP–.
  2. Los motivos que aduce el Centro Penitenciario para la denegación del permiso y que han sido asumidos por el Juzgado de Vigilancia, se basan en unas variables de riesgo y por tanto en probabilidades o en términos que reproducen un formulario sin fundamentación técnica.
  3. Que mi representado se ve privado de poder someter a contradicción los argu­mentos esgrimidos por la junta de Régimen.

SÉPTIMA.-

Por todo lo anteriormente expuesto, SOLICITO, al amparo de la posibilidad que permite el art. 795.3 LECr que se practiquen las siguientes diligencias de prueba:

– Que se oficie al Centro Penitenciario a fin de que aporten a este Tribunal los si­guientes DOCUMENTOS:

  1. Testimonio de los folios del protocolo de personalidad en el que conste:
  1. Las actividades de tratamiento a las que ha sido sometido
  1. Que mi defendido sea examinado por el médico forense, adscrito al Juzgado si los hubiera, y en caso contrario, cualesquiera otros que sean designados por el Tribunal. Este examen pericial y posterior informe pericial deberá contener los siguientes extremos:
  1. Estado mental y posible desestructuración provocada por a estancia en prisión ( psicólogo

En su virtud,

SUPLICO AL JUZGADO, que tenga por presentado este escrito, por interpuesto RECURSO DE APELACIÓN contra el Auto del juzgado de Vigilancia Penitenciaria y una vez admitido realice los trámites oportunos ante la Audiencia Provincial para la tramitación correspondiente recurso. A fin de que una vez sustanciado sea concedido el permiso.

 

OTROSÍ digo, que anuncio la vulneración del art. 24 CE a los efectos legales y procesales necesarios para la posible interposición del RECURSO DE AMPARO ante el Tribunal Constitucional.

En su virtud,

SUPLICO AL JUZGADO que tenga por realizada la anterior manifestación en los términos referidos.

FECHA Y FIRMA